20 errores tipográficos que comete todo principiante – y cómo puedes evitarlos

Errores tipográficos

Mucho más que sólo ordenar fuentes bonitas sobre un lindo fondo, la tipografía es una parte esencial de la mayoría de los diseños – una que puede crear o destruir todo el proyecto.

Desafortunadamente, los errores de tipografía tienden a hacer una declaración más grande que la buena tipografía. Los errores sobresalen como una mosca en la leche, mientras que las elecciones tipográficas razonadas se mezclan tan bien con el diseño general que podrías pasarlas por alto. Por lo que si quieres que tu mensaje se transmita sin errores tipográficos distractores, aprende a reconocer algunos de los errores más comunes que se encuentran debajo, y usa este artículo como una lista de control final antes de terminar tu diseño.

01. Amontonar tus letras: interletrado/tracking

Una solución tentadora: tienes poco espacio; necesitas meter cierta cantidad de texto; ¿entonces qué haces? Haces que el interletrado (o espaciado de letras) sea un poco más ajustado y dices que está bien. El problema es que, cuando tus letras están tan pegadas, se reduce la legibilidad significativamente (especialmente cuando trabajas con fuentes de tamaño pequeño) y hace que tu diseño se vea amontonado.

02. Amontar tus líneas: interlineado/leading

Esto también aplica a líneas completas de texto. El espaciado entre línea (llamado interlineado/leading) también afecta la legibilidad – no quieres que el espaciado sea demasiado ajustado o demasiado amplio; ambas cosas pueden producir un texto difícil de leer y un diseño visualmente “raro”.

03. No escalar proporcionalmente

Otro error de principiante (similar a los anteriores) es estirar o condensar las palabras para que quepan en cierto espacio. No lo hagas – esto distorsiona las letras, dándoles una forma que no deberían tener.

Pero existen formas de evitar este problema. Una de ellas es asegurarse de que cuando estés aumentando o reduciendo la escala de un cuadro de texto, lo hagas proporcionalmente. Los distintos programas de diseño tienen numerosos atajos para hacerlo. Por ejemplo, en Canva, ocurre automáticamente cuando arrastras la esquina de un cuadro de texto u de cualquier otro objeto. En programas de Adobe como Photoshop e Illustrator, dejas presionada la tecla Shift mientras arrastras las esquinas de tu cuadro de texto. Otros métodos alternativos incluyen ajustar el tamaño de la fuente y/o hacer uso del interletrado para llenar el espacio de manera más efectiva.

04. Ignorar la legibilidad

Si quieres que tu diseño llame la atención, las personas deberán ser capaces de leerlo con claridad. Pero a veces es fácil quedarse atrapado en el proceso de diseño que tomas decisiones que logran cierta apariencia, pero que no soy muy prácticas que digamos. Por ejemplo, un texto delgado blanco sobre un fondo negro podría verse estilizado, pero podría ser difícil de leer. Los problemas de legibilidad pueden venir en muchas formas – una fuente podría ser muy pequeña; la fuente y los colores del fondo podrían chocar; o los efectos de transparencia podrían hacer que el texto sea difícil de leer.

05. Ignorar la legibilidad, parte 2: cuerpo de texto

Los largos pasajes de texto (también conocidos como cuerpo de texto) necesitan consideración especial en términos de legibilidad. En vez de llamar la atención, esta clase de texto sólo necesita ser claro y fácil de leer. Parte de ello será ordenar el texto de forma  tal que resulte fácil de navegar para los ojos, considerando cosas como el tamaño de la fuente, el interletrado, el interlineado, etc. Tradicionalmente, las fuentes serif se usan para el cuerpo de texto, porque se piensa que las fuentes serif ayudan a que el ojo se desplace con mayor rapidez. Pero las tipografías sans serif simples también pueden funcionar (y son comunes para la lectura basada en la web).

06. No hacerse cargo de las “huérfanas” y las “viudas”

Hablando del cuerpo de texto, uno de los errores fáciles de omitir que pueden ocurrir cuando se trabaja con párrafos de texto se llaman “huérfanas” y “viudas”. A veces los términos se usan indistintamente o inversos (algo que puede resultar confuso), pero básicamente se trata de jerga tipográfica que se refiere a palabras o líneas cortas que aparecen solas encima o debajo de una columna o página de texto, separadas del resto del cuerpo. Cuando estés redactando un proyecto cargado de texto y notes una de estas en alguna parte, querrás arreglarla para evitar crear grandes trozos de espacio en blanco que interrumpan tu texto. Una solución rápida es sólo cambiar manualmente donde la línea se divide, o ajustar la longitud de la línea o el interletrado/tracking ligeramente.

07. Espaciado doble después de cada oración

Otro consejo relacionado al cuerpo: no coloques espacios dobles entre las oraciones. Aunque muchos de nosotros crecimos aprendiendo a teclear colocando dos espacios después de un punto final, esa práctica ahora se considera obsoleta e innecesaria. Además, los espacios dobles crean separaciones visuales en un bloque de texto que interrumpen el flujo de los lectores. Si te resulta difícil deshacerte de ese viejo hábito, muchos programas tienen herramientas para localizar y reemplazar los espacios dobles con espacios sencillos (como la función “Buscar y Reemplazar” de Microsoft Word o “Buscar/Cambiar” de InDesign).

08. Usar muchas tipografías

Algunos diseños exigen una mezcla decorativa de tipografías, pero la mayoría no. La mayor parte de los proyectos de diseño se benefician de un número limitado de fuentes – dos o tres es una buena regla general. Demasiados tipos y estilos de fuentes pueden hacer que tu diseño se vea como de principiante y como todo hubiese sido arrojado ahí sin razón alguna, en lugar de verse profesional y bien pensado. Apegarse a un enfoque más conservador en lo que se refiere a la tipografía hace que tu diseño se vea limpio y organizado en vez amontonado y caótico.

09. Combinar mal las fuentes

Además de evitar usar demasiadas tipografías, una parte de tomar buenas decisiones tipográficas es elegir fuentes que armonicen bien. Porque cuando las fuentes chocan, es distractor y desvía la atención de tu contenido, potencialmente evitando que tu mensaje se transmita. Combinar fuentes se encuentra entre la ciencia y el arte – parte de aprendizaje de las bases de la tipografía, parte de práctica, parte de preferencia personal, parte de intuición. Elegir una fuente serif y una sans serif es un buen punto de partida, pero hacer énfasis en notar cómo las fuentes harmonizan bien (o no) en contextos de la vida real (sitios web, revistas, empaques de productos, etc.) te ayudará a desarrollar un sentido de cómo combinar las fuentes de manera efectiva.

10. No considerar el contenido

El paso que sigue después de combinar fuentes que vayan bien entre sí es asegurarse de que el estilo de dichas fuentes corresponda con el contenido de tu proyecto. Las fuentes pueden tener diferentes “humores” – alegres, serias, elegantes, casuales, modernos, vintage. Pero cuando estos humores no respaldan el propósito de tu diseño, puedes crear una desconexión visual, y eso resulta confuso para tus espectadores. Esto es más un ejercicio de sentido común que otra cosa: un informe de negocios probablemente necesite una fuente neutral conservadora, pero la portada de un libro para niños podría tener una fuente divertida y alegre. Las tipografías como ésta, las que tienen “personalidades” fuertes, a menudos se les llaman fuentes de exhibición. Deberías usarlas con moderación y para un propósito específico.

11. Enfocarse en la forma por encima de la función

Puede ser tentador seguir las últimas tendencias tipográficas o enfocarse en encontrar una fuente genial y única para tu diseño. Si bien la tipografía puede ser muy artística, también necesita ser funcional. Si eres propenso a verte cautivado por la apariencia de la tipografía hasta el punto de olvidar determinar si realmente es legible y funciona para los propósitos de tu proyecto, entonces necesitarás ser más consciente de encontrar un buen equilibrio entre la forma y la función.

12. Complicar el énfasis

Habrá ocasiones en las que quieras enfatizar cierta porción de texto – para que sobresalga visualmente, para mostrar su importancia, para imitar los patrones del habla. También existen muchas maneras en las que puedes lograrlo: cursiva, negrita, subrayar, mayúsculas, tamaño de fuente. Sólo no las uses en un sólo pasaje de texto; daría la impresión de que te estás esforzando demasiado para transmitir tu mensaje y se percibiría como algo revuelto en vez de significativo. La ocasión en la que necesites más de una manera de enfatizar debería ser rara.

13. Usar SÓLO MAYÚSCULAS

Una forma de énfasis que merece su propia sección: las mayúsculas. Escribir sólo en mayúsculas es algo que se encuentra por todas partes, especialmente en entornos conversacionales como las redes sociales. Si sientes que debes usar esta técnica, por favor hazlo con un propósito (como para títulos) y moderadamente, porque usarlas para cualquier longitud de texto dificulta la lectura, y en un uso casual, ¡las mayúsculas pueden interpretarse como GRITAR! (Incluso aunque esa no hubiese sido su intención).

14. Descuidar la jerarquía

En la tipografía, la jerarquía es sólo una palabra elegante para diferenciar entre los distintos elementos textuales para mostrar su orden e importancia. Una forma sencilla de pensar en este concepto es imaginar el título, subtítulo y cuerpo de texto en un artículo de periódico. El título normalmente es lo más grande, y quizás en negrita o escrito todo en mayúsculas, porque es lo que deberías leer primero. El subtítulo es un poco más pequeño, y quizás en cursiva o en una fuente diferente, y el cuerpo de texto por lo general se coloca en un tamaño de fuente más pequeño. Este tipo de orden deja que los lectores, con tan sólo un vistazo, vean las diversas noticias como unidades organizadas con partes que conforman un todo. Cuando no estableces una jerarquía para la tipografía en tu diseño, se vuelve confuso; los espectadores no saben qué ver primero o dónde comenzar a leer.

15. Ser descuidado con la alineación

La consistencia es una de las consideraciones más importantes cuando se alinea el texto; se necesita poco tiempo para asegurarte de que todo tu texto esté organizado en una manera ordenada y lógica. No querrás tener algunos párrafos alineados a la izquierda, otros centrados y otros a la derecha. Y absolutamente deberías evitar usar la alineación justificada. Porque, aunque esos bordes rectos se vean bien, es lo que se encuentra en medio lo que causa problemas. La alineación justificada casi siempre crea espaciado irregular o trozos aleatorios de espacios en blanco que se ven desordenados y dificultan la lectura.

16. Desactivar los márgenes y las guías

Una de las maneras más sencillas de asegurarte de que tu alineación esté correcta es activar los márgenes y guías en el programa de diseño que estés usando. Si bien este paso no solucionará todos los problemas de alineación, te brindará un sólido punto de partida para distribuir tu diseño de manera organizada. Además, muchos programas también tienen herramientas especiales de alineación que hacen la mayor parte del trabajo pesado por ti – por ejemplo, seleccionar múltiples objetos y alinearlos con cierto punto de la página, o alinear los borde de un cuadro de texto y una foto, etc.

17. No arreglar los bordes irregulares

Aunque seas cuidadoso con tu alineación, a veces podrías terminar con párrafos que tengan bordes irregulares, o “trozos”. Estos trozos generan distracción visual y evitan que tus bloques de texto tengan una apariencia uniforme. La mejor forma de solucionar esto es revisar y cambiar manualmente donde las líneas se rompen. Toma un poco más de tiempo, pero vale la pena para darle a tu texto bordes relativamente rectos y una apariencia general limpia. Con esta técnica, puedes acercarte mucho a imitar los bordes agradables y definidos de la alineación justificada mientras evitas sus problemas de espaciado.

18. Agregar efectos especiales

Por lo general, es buena idea evitar usar “efectos especiales” en tu texto, como los que encontrarás en la herramienta “WordArt” de Microsoft Word. Los ejemplos podrían incluir cosas como efectos 3D o en relieve, sombras proyectadas, degradados o deformaciones. Esto no quiere decir que no existen contextos apropiados para los efectos especiales de texto, pero en general, este tipo de modificaciones tienden a verse baratas y rebuscadas.

19. No separar el trabajo del juego

Trabajar en un proyecto importante que será revisado por un jefe o cliente probablemente no sea el mejor momento para probar una nueva y divertida fuente o probar un efecto de texto funky. Desde luego, experimenta con diferentes recursos y enfoques de diseño en tu tiempo libre, pero no arriesgues un proyecto real con elecciones tipográficas cuestionables que sean sólo del agrado de una audiencia limitada (a menos que, desde luego, estés diseñando para una audiencia muy específica). Una buena regla general: si tienes que preguntar, probablemente no esté funcionando. Confía en tu intuición (o si ese enfoque te ha fallado en el pasado, pide la opinión de un tercero de confianza) y apégate a una tipografía más conservadora para los proyectos serios.

20. Olvidar la revisión final

Esto es más una consideración práctica que algo estrictamente relacionado al diseño, pero de todas formas importante. Leer detenidamente tu texto, revisar en busca de errores de ortografía y gramaticales (al igual que cualquier error tipográfico) siempre debería ser parte de tu proceso de diseño. Desafortunadamente, incluso los errores no intencionales pueden hacer que tu proyecto se vea poco profesional y posiblemente le dé a tu audiencia una percepción negativa de tu mensaje o compañía.

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