Homeschooling: Guía fácil para la educación en casa

Si bien para muchas familias la educación en casa es una realidad que viven todos los días, la realidad es que para otras familias adoptar esta modalidad puede implicar cierta improvisación. Hay ciertos factores imprevistos, por ejemplo, relacionados con la salud, que pueden hacer que tu hijo o hija tenga que educarse en casa y, si ese es el caso, vale pena prepararse para que no falte ninguno de los elementos necesarios que forman parte del ambiente escolar.

En esta guía, vas a encontrar todo lo que necesitas para hacer homeschooling, desde las herramientas correctas hasta recursos de respaldo.

Prepara a tu hijo

Sin duda, la primera semana será uno de los desafíos más grandes de este proceso. Como pasa con cualquier emprendimiento, es importante definir muchos aspectos prácticos antes de poner manos a la obra.

Lo más probable es que la escuela cuente con un sistema de administración del aprendizaje (o esté preparando uno) para almacenar contenido y enviar materiales. El primer paso es asegurarse de tener acceso a esos recursos. Puede ser tan fácil como armar un espacio de trabajo cómodo con un escritorio antes de ponerte a guardar toda la información de inicio de sesión y comprobar que se pueda acceder correctamente a todos los programas necesarios. Además, comprueba que haya recursos para todas las clases y temas en los lugares relevantes. Si no están disponibles de inmediato, comunícate con el profesor de tu hijo para confirmar si debes proporcionarlos tú.

En concreto, estas son algunas cosas que probablemente va a necesitar tu hijo:

  1. Una conexión estable a Internet
  2. Una cámara web y un micrófono (seguramente estén incluidos en la laptop o en la computadora) para las videoconferencias
  3. Una silla cómoda y firme y un lugar de trabajo que tenga plumas, papel y lugar para libros y otros materiales.

A medida que pasa el tiempo, puedes personalizar este espacio según lo que necesite tu hijo. Por ejemplo, tal vez necesite un calendario grande y colorido para hacer un seguimiento de sus próximas tareas. O quizá le sirva tener recordatorios o notas de los conceptos importantes pegados en distintos lugares de ese cuarto. Quizá prefiera trabajar con lápiz y papel en la mesa de la cocina y hacer las tareas de escritura en la computadora. Intenta aprovechar la primera semana para identificar qué rutinas son las que mejor funcionan para ustedes y, luego, trata de seguir implementándolas en las semanas siguientes.

¿Quieres ideas para integrar los temas de las clases en la vida diaria de tu hijo? Prueba una de las plantillas divertidas de Canva para reforzar conceptos y pégalas en la puerta del refri o en su cuarto. Por ejemplo, prueba el Póster con cuadros de colores o el Póster con pinceladas de colores.

Prepárate para todo

Aunque es probable que tu hijo todavía tenga acceso a varios recursos, como clases en línea y notas de estudio guardadas de manera compartida con su escuela, es importante que como padre o madre estés preparado para contribuir en el proceso de aprendizaje según sea necesario.

Eso no significa que tengas que ponerte a buscar tus apuntes de álgebra. La idea es que te familiarices con el plan de estudios y que busques algunos recursos adicionales para complementar cualquier tema que no esté del todo claro o necesite alguna aclaración. Ten en cuenta que no se trata de que reemplaces al profesor o profesora, sino de que seas algo así como un auxiliar, un ayudante. Puedes ayudar a tu hijo a que se concentre, a que no se distraiga, y simplemente tienes que estar ahí por si necesita ayuda. No hace falta que sepas todas las respuestas, pero puedes hacer todo lo posible para tener acceso rápido a algunos materiales que puedan ser de ayuda para responder preguntas.

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Imagen de Annie Spratt a través de Unsplash.

Consulta con la institución gubernamental correspondiente para que puedas ver el plan de estudios y, así, hacerte una buena idea de qué se espera que aprenda durante el semestre. Si sientes que no puedes ayudar con algún tema en especial, busca algunos recursos en línea que pueda consultar tu hijo (y tú) para mejorar la experiencia de aprendizaje. Hay instituciones que abarcan muchos temas distintos y son recursos excelentes para consultar en todo momento, como Khan Academy, súper accesible y fácil de entender; Ted-ED, la maravillosa extensión educativa de Ted; el fascinante y exhaustivo laboratorio de aprendizaje del museo del Instituto Smithsonian; Open Culture; National Geographic Kids, un recurso muy bueno para despejar dudas; y BBC Bitesize. Además, estos recursos son gratuitos, confiables y muy fáciles de consultar.

Canva cuenta con una gran variedad de plantillas que incluyen distintos elementos para que aprender sea más fácil, desde mensajes creativos para futuros críticos literarios (como la Plantilla de hoja de trabajo para análisis de libros) hasta hojas de trabajo para que las matemáticas sean un poquito más divertidas (como la Plantilla de hoja de trabajo verde y blanca para operaciones matemáticas).

También puedes enfocarte en conocer las herramientas de aprendizaje a distancia que podría llegar a utilizar la escuela. ¿Las clases se hacen por Zoom? Entonces, haz una llamada de prueba. ¿Los alumnos y los profesores usan Slack para comunicarse? Envíale algunos mensajes a tu hijo para ver cómo funciona. ¿Los documentos, las tareas y las entregas se van a almacenar en un Google Drive compartido? Explora esa plataforma (y todas las demás) para que puedas ayudar a tu hijo a solucionar los problemas técnicos que puedan surgir.

La continuidad es importante

¿Ya hiciste los cambios que tú necesitabas para trabajar desde tu casa? Puedes aplicar un enfoque similar para la educación desde casa. Aunque, por ahora, las escuelas están cerradas físicamente, las bases de la experiencia educativa siguen siendo casi las mismas: tu hijo va a pasar un determinado número de horas al día dedicado a aprender, además de que seguramente va a tener que completar algunas tareas para acompañar el plan de estudios. Lo mejor es tratar de ser lo más constante posible para brindarle a apoyo a tu hijo durante este proceso y minimizar las interrupciones.

Puede ser algo tan obvio como mantener los horarios como si hubiera clases normales, asegurarte de que tu hijo se vista para ir a la escuela (tampoco es necesario que se ponga el uniforme, solo que no se quede en pijama todo el día) y limitar los momentos para socializar con amigos (por Zoom, Skype, FaceTime o servicios de mensajería instantánea) a ciertos horarios, como los recreos, la hora de la comida y, por supuesto, cuando terminan las actividades educativas.

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Imagen de Green Chameleon a través de Unsplash.

Otra forma de mantener la estructura de la escuela es definir recreos. Por ejemplo, divide la jornada escolar en recreos entre materias o, para los más chicos, entre temas. Nuestra recomendación es que, cada treinta minutos o cada hora, se levante de la silla y camine un poco, que se estire. Así, puede pasar a otro tema sin perder la concentración.

Para estar al tanto del cronograma de tu hijo, puedes usar una plantilla, como el Horario de clases azul o el Horario de clases con bordes.

Haz tiempo para socializar

La escuela no es solo un lugar de estudio, también es un lugar donde se aprenden habilidades para socializar de manera saludable y constructiva. Y esas son habilidades que quedan grabadas por siempre en la vida de tu hijo y es muy importante que la socialización sea tan fundamental como el resto de las tareas que tiene que hacer. Dale a tu hijo la privacidad y el espacio que necesite para cultivar sus amistades de manera digital y virtual. Por ejemplo, puedes decirle que tiene 15 minutos antes de cenar para ir a su cuarto y llamar a alguien por teléfono. Igualmente, asegúrate de dejar las reglas bien claras: igual que en la escuela, debe respetar ciertas normas para que su comportamiento no interfiera con el aprendizaje y, aunque no eres su profesor, eres la persona que está a cargo de su educación. Hazte la idea de que tendrás que recordarle que debe completar sus tareas si se distrae con otras actividades.

Comunícate con la escuela

Es muy importante que siempre mantengas un canal de comunicación abierto con las personas que son parte de la educación de tu hijo. Será de gran ayuda para cumplir los objetivos educativos. Si hay alguna duda que no puedan resolver, vas a tener que hablar con alguien que pueda confirmar si se están siguiendo las políticas escolares y si un tema está bien encaminado. Lo único que necesitas es una dirección de correo electrónico para comunicarte con las personas correspondientes y, así, resolver cualquier duda.

No olvides la importancia del aprendizaje sin conexión

No hay duda de que quieres que a tu hijo le vaya bien en la escuela, pero eso no quiere decir que deba pasarse todo el día frente a la computadora. Todo lo contrario. Si no hay mucha variedad en el contenido y el aprendizaje se enfoca estrictamente en la computadora, lo más probable es que el trabajo de clase y la salud mental de tu hijo se vean perjudicados. Recuerda que no solo se aprende de los libros o en los salones de clases. Ten en cuenta que hay otro tipo de aprendizaje. Deja que tu hijo tenga tiempo para explorar en profundidad y descubrir temas por sí solo. Aliéntalo a sembrar cosas en el jardín, a bailar sus canciones favoritas después de cenar o a encontrar un pasatiempo adecuado para su edad que lo apasione. Aunque por un tiempo su casa y su escuela estén en el mismo lugar, también necesita espacio para seguir con su vida.

¿Quieres hacer recordatorios para que tu hijo sepa cuándo es momento de divertirse y cuándo es momento de estudiar? Haz un cronograma usando plantillas de Canva, como el Horario de clases en azul y rosa o el Horario de clases en azul y blanco, y ponlo en su escritorio y en el refrigerador para que tenga horarios específicos dedicados a actividades más libres.

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