La fotografía no es un trabajo, es un estilo de vida Entrevista con Adriana Zehbrauskas

Escaleras amarillas

Adriana Zehbrauskas es una fotoperiodista freelance que desde hace años cubre para The New York Times y otros medios internacionales los acontecimientos en México y Centroamérica. La entrevistamos por mail y se tomó tiempo para contestarnos las preguntas durante unos viajes que tuvo a Puebla, Chiapas y Chicago.

Adriana Zehbrauskas

Adriana Zehbrauskas. Sigue su instagram. © Adriana Zehbrauskas

 

CANVA: Adriana, estudiaste lingüística y fonética en París, querías dedicarte a escribir y en tu blog Así lo vi, que es fascinante, casi siempre las fotos van acompañadas por una cita literaria. ¿Qué tan importante es la palabra para tu trabajo?

ADRIANA ZEHBRAUSKAS: Me enamoré de la palabra escrita antes que de la fotografía. Cuando era adolescente me pasaba los fines de semana leyendo y recortando historias del periódico y no paraba de leer libros. Marguerite Yourcenar y Gabriel García Márquez fueron una influencia especial para mí. Gracias a los libros aumentó mi imaginación y yo, al principio, quería ser escritora. La fotografía llegó más tarde, pero ha ido siempre de la mano de la literatura. Y también de la música.

Para Adriana Zehbrauskas, la fotografía siempre ha ido de la mano de la literatura

© Adriana Zehbrauskas

 

CANVA: Mediante la palabra y la fotografía entras en la vida de las personas: te abren sus casas, sus oficinas, sus almas y sus vidas. ¿Cómo inicias la conversación con gente desconocida? ¿Cuál es el proceso que se da desde que los ves y sabes que te interesa retratarlos hasta que estás metida de lleno en sus vidas?

ADRIANA ZEHBRAUSKAS: Cada situación es diferente, depende de dónde esté y de las costumbres y cultura locales. Pienso que lo fundamental es, siempre, tener sentido común y ser respetuoso. Los periodistas nos enfrentamos con situaciones muy incómodas –por ejemplo, al fotografiar un funeral–, pero nuestra obligación es encontrar la manera de documentarlas siendo considerados y conscientes del momento.

Mujer herida por el terremoto de Haití

Mujer herida en el terremoto de Haití, 2011. © Adriana Zehbrauskas

 

CANVA: En México es difícil hacer foto, parece que "por razones de seguridad" nadie quiere ser fotografiado, sobre todo en la ciudad. ¿Cómo te sales con la tuya? ¿Basta el simple charolazo o es más bien cuestión de empatía humana?

ADRIANA ZEHBRAUSKAS: Me parece que México es un lugar muy difícil para hacer fotografía, ya sea por razones de seguridad o culturales, algo similar a lo que me está ocurriendo justo en este momento en Chiapas. Después de algunos encuentros con la autoridad y con personal de seguridad privado –quienes tienden a ser particularmente intransigentes–, me he dado cuenta de que lo mejor es asegurar el acceso de antemano para evitar cualquier confrontación.

Mujeres chiapanecas

Mujeres chiapanecas espían el cuartel del EZLN. © Adriana Zehbrauskas

En el caso de historias individuales, creo que en muchas ocasiones se trata de reunirse en persona y de explicarles qué quiero hacer. Eso ayuda generalmente, aunque muchas veces puede ser un largo proceso.

Cuando estoy trabajando en la calle, es imposible pedir permiso por adelantado, así que supongo que la clave está en el lenguaje corporal y en hacer contacto visual.

 

CANVA: ¿Qué representa para ti un mayor reto y una mayor satisfacción: retratar a la gente anónima, golpeada por la vida o el destino o, por el contrario, a la gente conocida públicamente como Carlos Slim o Leonora Carrington?

ADRIANA ZEHBRAUSKAS: Estas dos situaciones representan sus propios retos. Disfruto conocer a personas que admiro, como a Leonora Carrington. Es un honor y siempre aprecio tener la oportunidad de pasar tiempo con ellos. Es emocionante escuchar sus historias y aprender de ellos, y un honor tener la oportunidad de retratarlos.

Leonora Carrington

Leonora Carrington en su cocina. © Adriana Zehbrauskas

Sin embargo, fotografiar a la gente anónima me ha proporcionado las mayores alegrías y, por mucho, me ha enseñado las lecciones más grandes, tanto a nivel personal como profesional.

La Santa Muerte en Tepito

En Tepito, la Santa Muerte anda en vocho. © Adriana Zehbrauskas

 

CANVA: Has viajado por todo el mundo, has fotografiado a miles de personas a lo largo de tu carrera. ¿Puedes mencionarnos dos momentos inolvidables –de los muchos que seguramente has vivido– que hayas vivido gracias a la foto?

ADRIANA ZEHBRAUSKAS: Hay muchas experiencias, grandes y pequeñas, que jamás olvidaré. Cuando me detengo a pensar, casi todo lo que tengo se lo debo a la fotografía, incluyendo mi familia y amigos, así que siempre estaré agradecida por eso.

Uno de los momentos más increíbles que he vivido fue durante un viaje a Zimbabue. Salimos a uno de los parques al anochecer. El guía detuvo el jeep y nos pidió que guardáramos silencio. El jeep estaba abierto y dos leones se acercaron a dar vueltas alrededor de nosotros. Y entonces, por primera vez en mi vida, escuché el rugido de un león. No puedo describir el sentimiento, el poder que transmite, ese sonido que rasga la oscuridad de la noche. Entendí por qué se dice que el león es el rey de la selva. Jamás lo olvidaré.

Otro recuerdo inolvidable fue cuando me invitaron al escenario durante un concierto de los Afro-Cuban All Stars y, después, al backstage, donde tomé shots de ron con Omara Portuondo, Juan de Marcos y Compay Segundo.

 

CANVA: Un tema fundamental en tu trabajo es la identidad de la persona en el presente, el cambio que sufre en el tiempo y la memoria que se conserva de ella. ¿Cómo exploras estos temas con la fotografía?

ADRIANA ZEHBRAUSKAS: Me ha impresionado darme cuenta de la gran paradoja de la era en que vivimos: jamás se habían producido tantas imágenes como ahora y, sin embargo, cada vez se imprimen menos. Y sin memoria, ¿quiénes somos?

Familia cubana

Una familia cubana. © Adriana Zehbrauskas

Siempre me han fascinado los retratos familiares y qué tanto de nuestra identidad representan. Los retratos donde la familia posa cuentan una historia de cambio a lo largo del tiempo; los grupos familiares se ven distintos en diferentes momentos, por lo que también cuentan una historia acerca de dónde y cómo vivimos.

Mariana Peña y Roberto Carlos Medina, de Oaxaca

Mariana Peña y Roberto Carlos Medina, de Oaxaca. © Adriana Zehbrauskas

Quizá sea que a través de ellos intentamos afirmar que, en un mundo de cambio constante y de pérdida inevitable, hay cosas que el tiempo no tiene derecho a destruir. Quizá esa necesidad nuestra por tales fotos tenga sus raíces en nuestras creencias espirituales, en nuestra convicción de que la vida no es simplemente una serie de impulsos físicos que deja de tener sentido en el momento en que cesan.

Una persona fotografiada alcanza un momento de redención, queda salvada del destino de ser olvidada para siempre.

Pescador

Pescadores. © Adriana Zehbrauskas

 

CANVA: Una parte muy grande de tu trabajo es retrato. ¿Cómo eliges el equipo que vas a usar, los objetivos? ¿Cómo planeas una cobertura?

ADRIANA ZEHBRAUSKAS: Cuando estoy trabajando, procuro reducir mi equipo al mínimo. En este momento, mi equipo básico consiste en una Canon Mark IV con tres objetivos, una Fuji X-Pro2 y un iPhone 8 Plus. Tomé todos los retratos de mi proyecto Family Matters con un iPhone 6 Plus.

Daniela y Blanca con su abuela

Daniela y Blanca con su abuela, Doña Angela, en Huehuetonoc, Guerrero. © Adriana Zehbrauskas
Don Gerardo y Güero

Don Gerardo y Güero. © Adriana Zehbrauskas
Family Matters

© Arin Pereira

 

CANVA: ¿Cómo han modificado tu trabajo las tecnologías digitales y las redes sociales?

ADRIANA ZEHBRAUSKAS: Me han dado una libertad que no tenía antes. Por el hecho de llevar conmigo el teléfono todo el tiempo he empezado a ver de nuevo las pequeñas cosas de la vida diaria que había dejado de ver por no traer mi cámara grande todo el día, cada vez que iba a tomar el autobús o a los abarrotes. Me liberó de una etiqueta que yo misma me había impuesto de que solo estaba haciendo fotografía cuando trabajaba en una historia seria. Para mí ha sido fundamental esta posibilidad de fotografiar otra vez los pequeños detalles de la vida y también tener el espacio para compartirla.

La mamá de Adriana con el médico

La mamá de Adriana Zehbrauskas y su médico, foto tomada con iPhone 6 Plus. © Adriana Zehbrauskas

 

CANVA: Se necesita mucha valentía para hacer el trabajo documental que haces en lugares peligrosos, como Tepito, adonde vuelves una y otra vez. Tu papá decía que las mujeres debían ser listas, trabajadoras, independientes y valientes. ¿Qué puedes decirles a las chicas que tienen interés en hacer trabajo documental –o cualquier otro que requiera una buena dosis de valentía– y que se sienten cohibidas?

ADRIANA ZEHBRAUSKAS: Miren, todas tenemos un poco de miedo y nos cuestionamos a nosotras mismas todo el tiempo. Pero creo que la clave está en superar ese miedo, en no dejar que nos paralice. Y en no rendirse. Júntense con otras mujeres, busquen mentores confiables y que las inspiren. Y jamás permitan que lo que otros digan socaven su pasión. Dicho esto, tenemos que estar siempre en la cresta de la ola, por nuestro propio beneficio. Sean proactivas y responsables, estén listas para dar un estirón más.

El Bordo, Tijuana

Desireé Miranda vive en El Bordo, Tijuana, una comunidad de alcohólicos y drogadictos. © Adriana Zehbrauskas

Pero la fotografía no es una vida para cualquiera: muchas horas a pie cargando el equipo, cambios constantes de horario… nadie te garantiza que vayas a estar en aquella cena o en aquel cumpleaños (ni siquiera en el tuyo). Así que es importante ser honesta y preguntarse si esto es realmente lo que quiero hacer y si estoy dispuesta a pagar el precio para llevarlo a cabo. La fotografía no es un trabajo, es un estilo de vida.

Patrullaje del ejército en Tamaulipas

Patrullaje del ejército en Tamaulipas. © Adriana Zehbrauskas

 

CANVA: ¿Qué características crees que se necesiten para ser un buen fotógrafo?

ADRIANA ZEHBRAUSKAS: Una mezcla de paciencia, curiosidad, atención, compasión y un poco de valentía.

 

CANVA: ¿Cómo ves la fotografía documental en México los próximos 5 o 10 años?

ADRIANA ZEHBRAUSKAS: ¡Ni idea!

Nubes

© Adriana Zehbrauskas
Nadando

© Adriana Zehbrauskas
Clavado

© Adriana Zehbrauskas
Escaleras amarillas

© Adriana Zehbrauskas

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