10 razones por las que urge enseñar fotografía en las escuelas

Fotografía escolar

Ante la crisis actual de la educación, la fotografía podría ser una fórmula tan sorprendente como accesible.

La fotografía: la mejor oportunidad para la educación del futuro

Enseñar fotografía en las escuelas

Cortesía de Canva

Hoy los niños y los jóvenes tienen una gran variedad de recursos para aprender desde pequeños: películas y series, videojuegos, canales de YouTube, apps en teléfonos y tabletas, etc. Es lógico que el aula se convierta en una de las experiencias más aburridas de sus vidas: acostumbrados a aprender de manera dinámica e interactiva, tienen que enfrentarse a alguien que habla sin parar.

Si todas las industrias se están reinventando, la educación no puede ser la excepción. Debe convertirse en una experiencia radicalmente diferente a las escuelas actuales que siguen apoyándose, casi exclusivamente, en el modelo de conferencia de las maestras y profesores, donde el estudiante se convierte en un ente pasivo y, peor aún, aburrido.

Hay buenas razones para pensar que la enseñanza fotográfica en los colegios podría dar una cara muy distinta al sistema de enseñanza actual. En efecto, la formación fotográfica en las escuelas ayudaría a las habilidades de aprendizaje más urgentes: pensamiento crítico, pensamiento creativo, comunicación y colaboración. Presentamos a continuación algunas razones por las que urge enseñar fotografía en las escuelas.

El modelo educativo actual está obsoleto

Cortesía de Canva

 

1. La fotografía produce buenos lectores: un hecho anatómico

Desde luego que hacer fotografía implica conocer de historia, leer sobre los grandes maestros y revisar textos que ayuden a interpretar las imágenes. Esto implica que los estudiantes se pongan simple y llanamente a leer. Esta cercanía al texto escrito y a las ideas abstractas facilitan el estudio de las demás materias.

La fotografía enseña a leer sobre otras materias

Cortesía de Thought Catalog, en Unsplash

El fotógrafo trabaja continuamente los indicadores de visión, pues capta su información mediante la vista. Las habilidades visuales implican el movimiento sacádico: cuando los ojos se mueven para recorrer una escena y revisar un cuadro fotográfico.

El alumno que aprende fotografía debe poner atención al foco, cambiar y evaluar continuamente si desea que esté nítido el término de fondo o el primer término. A esto se le llama flexibilidad acomodaticia: la capacidad del ojo para el cambio de foco cerca-lejos.

Con la cámara, los estudiantes trabajan la discriminación visual, la memoria de secuencias lógicas captadas visualmente, la memoria periférica incidental, la memoria, la atención visual, así como la lectura rápida y precisa.

Este complejo entrenamiento tiene una consecuencia directa al momento de leer: facilita la lectura durante períodos más largos, con mayor atención y menor fatiga.

 

2. La fotografía enseña a aprender: así como suena

Hacer fotografía potencia la capacidad de aprender, pues se desarrollan las habilidades de aprendizaje. ¿Cómo contribuye la fotografía a estas habilidades?

La fotografía contribuye a las habilidades de aprendizaje

Cortesía Canva

Velocidad perceptual. Consiste en identificar las similitudes y diferencias rápidamente. Sobrevivimos gracias a esta habilidad: percibimos la diferencia entre comer un pedazo de carne echado a perder y otro fresco. En fotografía debemos tomar decisiones en este plano todo el tiempo… a gran velocidad. Cuando un estudiante aprende a usar la cámara, también aprende a evaluar visualmente con rapidez y precisión. En ese sentido, la fotografía ayuda a los estudiantes a entrenar la velocidad perceptual.

Visualización espacial. Consiste en la habilidad de imaginar la manera en que varía una forma y su posición en el espacio. Esta es la típica habilidad de los diseñadores gráficos, y en Canva nos encanta. Pero sabemos también que un fotógrafo trabaja con formas y que debe cambiar su posición espacial para establecer una serie de relaciones visuales entre su cámara y lo que fotografía. Al aprender fotografía se desarrolla la visualización espacial y se refuerza la capacidad para diseñar gráficamente.

Visualización espacial

En la educación tradicional se le suele dar mucha importancia al estilo cognitivo analítico, pero las habilidades visuales favorecen un estilo cognitivo más armónico según académicos de la Universidad de Granada y de Santiago de Compostela.

Razonamiento inductivo. En la realización de proyectos se evalúan las necesidades, se establecen estrategias, se implementan ciertos pasos, se mide el resultado (o se modificar lo que haga falta si no se alcanzó). A esta habilidad se le llama razonamiento inductivo. Y la conocemos los fotógrafos cuando establecemos un proyecto, delimitamos qué necesidades –operativas, técnicas, estéticas y hasta humanas– necesitamos resolver y luego poner en operación la producción, evaluar continuamente y realizar los cambios que hagan falta.

Razonamiento inductivo

Imagen cortesía de Online reasoning practice tests

Toma de decisiones. Un número muy importante de los descalabros y éxitos en la vida tienen que ver con la toma de decisiones. El fotógrafo analiza las implicaciones del proyecto que tiene frente a sí y busca el curso de acción más adecuado. Cada vez que se toma la cámara en la mano se toman decisiones: desde el encuadre y la posición de cámara hasta lo que se quiere transmitir. Cuando un estudiante hace fotografía está construyendo, calladamente, la toma de decisiones, es decir, está solucionando problemas.

Toma de decisiones

Foto cortesía del Brain decision modelling laboratory

Aptitud numérica. Esta habilidad elemental es indispensable en la vida diaria. No estamos hablando de resolver derivadas ni complejos cálculos de geometría analítica sino de saber sumar, restar, multiplicar o dividir con la misma fluidez con la que hablamos. Aunque la fotografía es arte, también es técnica y ciencia. Al hacer fotografía se requiere comprender la longitud focal, y si se usa un sensor APS-C habrá que calcular continuamente la equivalencia a 35mm. Se calcula la apertura de diafragma y el número f/ y equilibrarlo con el tiempo de obturación (en fracciones de segundo) y la sensibilidad ISO. Y si se quiere sobreexponer un paso, habrá que calcular todo asegurándose que entre el doble de luz en el sensor.

La creatividad como habilidad de aprendizaje. En China, las empresas extranjeras tienen un gran problema: los egresados de las universidades locales han sido entrenados desde pequeños para simplemente contestar exámenes. Aunque parece tener lógica, es un desastre para los empleadores pues los jóvenes chinos no saben aportar nuevas soluciones a los problemas que se les presentan.

Estudiantes en China

Foto cortesía de Marketing to China

El fotógrafo construye sus fotografías a partir del razonamiento deductivo, la memoria, la comprensión y, aún más importante, la creatividad. La posibilidad de incluir cursos de fotografía en las escuelas incluiría un proceso sobre cómo se capta la información que se ve, qué se hace con ella, cómo se guarda en la memoria y se utiliza para razonar y resolver problemas.

 

3. La cámara: una poderosa herramienta para aprender

La fotografía es un extraordinario vehículo para que otros contenidos y materias puedan ser aprendidos de una manera divertida y moderna. La cámara se convierte en un nuevo y poderoso “lápiz”, una herramienta expresiva de una gran riqueza.

En clase de biología se podría pedir a los estudiantes que fotografíen plantas y animales, con lo que les quedará más claro su hábitat natural y podrán descubrir detalles anatómicos al revisar sus propias fotos. Si se desea enseñar ecología, los profesores podrían guiar a los estudiantes haciendo ensayos fotográficos sobre temas preocupantes como la contaminación o el plástico. En clases de educación cívica, los alumnos podrían explorar el comportamiento de los ciudadanos en sociedad y cómo interactúan entre sí.

Contaminación ambiental

Cortesía Canva

 

4. La cámara enseña la importancia de los límites

Uno de los retos más importantes que enfrentan los jóvenes es la falta de límites. Una parte crucial de la educación en la familia está en el establecimiento de fronteras. Aunque la vida está hecha de límites, nuestra sociedad parece ir en sentido opuesto: acceso ilimitado a todo, todo el tiempo. Las fronteras que se borran y se ha creado una falsa idea de capacidad ilimitada.

La fotografía, como herramienta de educación en las escuelas, es una toma de contacto con la realidad a la que nadie puede escapar: en el mundo hay límites y reglas. Estudiar fotografía implica comprender los límites técnicos de la cámara, desde una longitud focal hasta conseguir que una foto esté correctamente expuesta o en foco.

Pero el aprendizaje sobre los límites y fronteras es aún más potente. Cuando se tiene una cámara en la mano se aprende que las aspiraciones no son necesariamente iguales a las posibilidades. Es decir, el que hace fotografía puede soñar en convertirse algún día en Ansel Adams o en Cartier-Bresson. Pero al evaluar sus propias fotografías podrá comprender que existe un abismo. El fotógrafo ha de comprender que debe aprender, trabajar, empeñarse y aceptar sus propios yerros, su ignorancia y que debe trabajar siempre duro.

La importancia de los límites

Cortesía Canva

 

Límites y ética

Existe otra necesidad tremenda en nuestros días: los límites éticos. El aprendizaje fotográfico tiene una cantidad enorme de casos donde se pone a prueba el criterio ético. La fotografía, en particular el fotoperiodismo, siempre ofrecen oportunidades de análisis ético para que los jóvenes evalúen, analicen y discutan si existen o no límites en la conducta.

¿Y la selfie en el baño?

Estudiar fotografía también es una oportunidad magnífica para que los alumnos analicen, discutan y comprendan las implicaciones de la privacidad. En una sociedad en la que se publican “selfies” en el baño, parecería que tampoco existe ya la esfera privada: el acceso se convierte en exceso.

Selfie en el baño

Foto: © Maggie Not Margaret

Hablar sobre privacidad en el mundo de la fotografía es hablar de seguridad. Los niños y jóvenes deben aprender, tan rápido como sea posible, que se pone en riesgo la propia integridad física cuando se desdibuja la privacidad personal. Es necesario aprender a diferenciar entre lo público y lo privado.

 

5. La fotografía es medio de expresión y autoconocimiento

En la adolescencia se experimenta la inevitable necesidad de entrar a la gran conversación del mundo. En esta etapa de la vida se eligen herramientas de expresión como la música, el deporte o, desde luego, la fotografía. En este último caso, la cámara se convierte en un medio para que el joven comunique lo que siente y piensa.

La fotografía es un instrumento para conocerse mejor a sí mismo a través de sus intereses fotográficos y sus decisiones. La cámara es una herramienta proyectiva que permite un doble conocimiento de la persona interior (el autoconocimiento del hijo/alumno) y la exterior (cómo comprenden los padres/maestros la circunstancia de sus hijos/estudiantes).

La fotografía es medio de expresión

Cortesía de Canva

 

6. La fotografía es parte integral en la socialización

Una habilidad fundamental para los estudiantes es la capacidad de entrar en contacto con otros compañeros y, de manera más extensa, con la sociedad. La cámara se convierte en un motivo ideal para que los jóvenes salgan de sus casas en equipo, se acerquen a otras personas y exploren temas que interesan a la sociedad como la inclusión o la no discriminación. La fotografía es un vehículo de socialización que permite al estudiante entrar en contacto con otras personas: deben empatizar con los sujetos que se proponen fotografiar, por ejemplo.

 

7. La fotografía es una oportunidad para explorar el mundo

La enseñanza fotográfica es una herramienta privilegiada para explorar el mundo. Gracias a la cámara, la gente joven le pone atención al mundo con ojos nuevos: comienzan a apreciar su belleza, buscan sujetos, perciben la luz con mayor consciencia, analizan texturas, etcétera. Lo que antes pasaba desapercibido puede convertirse para ellos en una oportunidad fotográfica y eso es una manera de ver al mundo de una forma diferente. Literalmente: aprenden a ver. Además, no solamente es un tema de belleza o de apreciación plástica: los jóvenes también encuentran una nueva forma de observar al mundo y la sociedad que les rodea. La fotografía despierta una sensibilidad que va de lo visual a lo social, así que el fotógrafo se conecta con la realidad que le rodea.

Para ello basta hacer ejercicios fotográficos ya conocidos, como salir a la calle, plasmar problemas sociales con la cámara o capturar ambientes diferentes a los cotidianos. Sin embargo, también son estas nuevas maneras de construir la solidaridad, de conocer a los demás, salir de la zona de confort y ponerse en los zapatos del otro, de conocer y comprender otras formas de ser y de vivir.

Explorar el mundo a través de la fotografía

Cortesía Canva

 

8. La fotografía genera hábitos positivos

Actualmente se pone en la educación un gran énfasis en el saber hacer (el famoso know how). Incluso la propia híper especialización profesional apunta a que la gente aprenda a hacer algo; y cuanto más específico sea el aprendizaje, mejor.

Pero, ¿de qué sirve una persona increíblemente talentosa en lo técnico si es cobarde, impaciente, perezosa o desordenada? Quizá alguien un poco menos brillante pero que sea paciente, trabajador, ordenado o perseverante podría tener mejores oportunidades.

La enseñanza fotográfica incluye, desde luego, componentes de conocer y de saber hacer. Sin embargo, en el proceso de aprender fotografía también se construyen hábitos que transforman, positivamente, al estudiante.

Cuando un joven aprende fotografía, practica la paciencia: debe esperar el “instante decisivo” y comprender que un portafolio serio no se arma de la noche a la mañana.

Esperar el instante decisivo

Cortesía Canva

Aprender fotografía implica trabajo esmerado: hay que salir a la calle, explorar un tema, cumplir asignaciones, esforzarse. Esto colabora a que el estudiante desarrolle la capacidad de trabajo. La educación fotográfica implica que el estudiante sea ordenado, muchas veces valiente e increíblemente perseverante.

 

9. La fotografía: más accesible que nunca

Hace algunos años la inclusión de la fotografía como parte del programa en escuelas y colegios hubiera sido totalmente utópica o reservada para unos cuantos. Sin embargo, el proceso de la democratización fotográfica actual no tiene paralelo. Hoy prácticamente todo el mundo tiene una cámara en la mano: la aparición del teléfono inteligente trajo consigo la posibilidad de contar, en todo momento, con un dispositivo fotográfico. Una vez que se cuenta con un teléfono celular, hacer fotografías no tiene ya ningún costo.

Uso de tablet en el salón de clases

Foto: © Periódico NMX

Por temas de seguridad, cada vez más menores disponen de teléfonos celulares, que casi siempre llevan incorporada una cámara incorporada. Además, el gobierno mexicano impulsa desde 2014 el Programa de inclusión y alfabetización digital para dotar a todos los estudiantes de educación primaria con una tableta con cámara incluida. De modo que ya desde edades tempranas los estudiantes cuentan, de una manera o de otra, con cámara fotográfica.

Para los niños pequeños existe un campo de experimentación muy divertido al trabajar con la cámara oscura y los diferentes experimentos ópticos relacionados con la fotografía. Así, pueden descubrir los principios que hacen posible la fotografía, sin importar si es una réflex o si está incorporada en un dispositivo móvil.

 

10. La fotografía ofrece una educación modernizada

La educación fotográfica puede significar un aporte crucial en la reinvención de la educación. La escuela necesita reinventarse, es impostergable adaptarse a la mentalidad de los estudiantes que conocen, desde muy pequeños, mejores maneras de aprender.

László Moholy-Nagy, profesor de fotografía de la Bauhaus, dijo que los analfabetas del futuro serían quienes no pudieran utilizar un dispositivo fotográfico con la misma fluidez que una pluma. Eso que sonaba a disparate en 1930, es una realidad hoy. Pero somos una sociedad equipada con plumas y plagada de analfabetas visuales. La gente tiene una cámara, apunta y levanta una imagen, pero no sabe hacer una foto y mucho menos leerla.

Enseñanza fotográfica

Cortesía Canva

 

Enseñar fotografía en las escuelas es una necesidad urgente. Se trata de una oportunidad extraordinaria para captar la atención de los jóvenes en un proceso lúdico, retador pero asequible, que se les facilita desde el primer día porque la imagen es una parte integral de nuestro mundo.

La fotografía es una herramienta pedagógica y didáctica accesible hoy en día que puede potenciar capacidades y habilidades que van mucho más allá de lo meramente visual. Y eso es, precisamente, lo que requieren nuestros estudiantes para poder expresarse, comunicarse, comprender al mundo, discernirse a sí mismos, entender reglas y límites, pero quizá más importantes: para construir su propia autonomía.

¿Qué opinas sobre la necesidad de incluir la fotografía en la educación básica? ¿Te parece factible? ¿Qué retos enfrentamos? ¿Por qué no se había hecho antes? Compártenos tu opinión y abramos el diálogo.

La mejor herramienta para crear diseños increíbles